HIFU Facial

Los ultrasonidos focalizados de alta intensidad, son capaces de generar contracción inmediata, neocolagénesis y elastogénesis a medio plazo, a la vez que permite incidir en todos los niveles: epidermis, dermis profunda y SMAS (Superficial Muscular Aponeurotic System), siendo esta última estructura de vital importancia en la arquitectura facial.

La máxima profundidad de esta tecnología, favorece en el tiempo el mantenimiento del tejido sin pérdida de elasticidad ni firmeza.

Temperaturas y profundidad de Tratamiento HIFU

Las temperaturas alcanzadas a niveles profundos por el efecto mecánico y térmico del sistema HIFU pueden alcanzar hasta los 65-70º, produciendo microlesiones que aumentarán la capacidad de regeneración natural de los tejidos. Estas temperaturas superan los 45-50º que pueden alcanzar los sistemas más profundos de radiofrecuencia convencionales. Del mismo modo, el sistema HIFU es capaz de alcanzar una profundidad de hasta 4,5 mm, a diferencia de los sistemas de radiofrecuencia que alcanzan la dermis profunda situada sobre los 3 mm.

Tecnología y seguridad

Para ello el equipo dispone de tres transductores diferenciados: el primero trabaja a 10 Mhz, logrando un punto focal a 1,5 mm de profundidad, cuya indicación principal será la mejora a nivel epidérmico; el segundo trabaja a 8 Mhz, disponiendo de un punto focal a 3 mm que incide sobre dermis profunda. Por último, el transductor más profundo trabaja a 4 Mhz y es capaz de focalizar la energía a 4,5 mm, a nivel del SMAS facial.

A diferencia de los sistemas de cavitación, HIFU converge la energía en profundidad de forma selectiva (del mismo modo que actúa una lupa con los rayos solares), preservando intactos las capas de la piel más superficiales.

Es por ello que esta tecnología es extremadamente segura; los ultrasonidos focalizados de alta intensidad se pueden aplicar en cualquier fototipo sin riesgo de lesiones en la piel, permitiendo su uso en cualquier época del año.